domingo, 3 de noviembre de 2013

Arce de montpellier. La ternura de unas hojas.






Ir al campo,  al bosque,  a la naturaleza en definitiva siempre te aporta y reporta grandes beneficios para el cuerpo y para el alma.

He tenido la fortuna de visitar la Sierra Norte de Guadalajara y en uno de sus rincones se me plantó ante mí este tronco que bien me pareció una dama descabezada.

Arce de montpellier.


Tras la primera impresión, me llamó la atención el pequeño árbol que estaba acompañando tan fantasmal damisela. Era un Acer monspessulanum, Arce de Montpellier, o Arce menor.

Detalle del Arce de montpellier.

Este arbusto que no llega a medir más de 15 metros, de copa redondeada, caducifolio, lento en su  crecimiento y longevo, florece en primavera y sus frutos maduran en verano diseminando su semilla en forma de sámara (el fruto se encuentra rodeado por una especie de gran ala que le permite planear y prosperar lejos del árbol matriz).

El arce menor se encuentra en la mitad norte de la península Ibérica, salvo en Galicia.

La madera del arce menor de color rojizo, es buena como combustible y para fabricar objetos de lujo e instrumentos musicales. 

Es un arbusto muy utilizado en jardines y parques de pequeñas dimensiones y formando setos.

Sus hojas son pequeñas, palmeadas, trilobuladas, y de amplia tonalidad de colores desde que nace hasta que cae al suelo; verde claro, verde oscuro, amarillo, rojo y marron.

A mi personalmente estas hojas me provocan una ternura un tanto inexplicable.


Hojas.

Hoja seca del Arce de montpellier por la parte superior.

La misma hoja por la parte inferior.

Fotos de Paloma Iglesias, que puede utilizar, exclusivamente, para beneficio de los árboles.

2 comentarios:

  1. Hola Paloma, si que parece una dama decapitada ese tronco, buen reportaje, saludos

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  2. Buenas Pedro, ciertamente lo parece y no veas el susto que me llevé cuando apareció ante mi vista, menos mal que fue un segundo.
    Gracias por tu visita

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