viernes, 14 de noviembre de 2014

La muerte silenciosa (Cerambys welensii y Cerambyx cerdo)




Cerambyx (imagen de la red)






Los cerámbidos  son unos escarabajos xilófogos (comedores de madera) especializados en la familia de las querqus; Encinas, Alcornoques, Robles, Rebollos...

Los más activos y conocidos en las dehesas extremeñas son el Cerambyx welensii y el Cerambyx cerdo.

Cerambyx welensii (imagen de la red)

Cerambyx cerdo (imagen de la red)


Estos coleópteros alcanzan los 6 cm de longitud por algo más de 1 cm de anchura.  Las hembras son de mayor tamaño que los machos y sus antenas notablemente más cortas. Dispone de fuertes mandíbulas, sus patas están provistas de potentes ganchos, junto a su oscuro color completan un sucinto retrato de este eficaz escarabajo. 

Larva de Cerambyx (imagen de la red)




Su ciclo biológico comienza cuando los adultos aparecen a finales de primavera, en verano y/o a principios de otoño. Tras la fecundación las hembras ponen los huevos en el tronco de los árboles, los huevos se transforman en larvas (9 cm de larga y de la anchura de un dedo)  que excaban anchas y profundas galerías a la vez que se van alimentando. Esta fase puede llegar hasta los 3 años o incluso 4 años y ella, la larva, recorre y atraviesa todo el tronco de la querqus que habita.. Cuando se acerca el momento de la pupación y posterior salida al exterior se acomoda en un habitáculo algo más ancho que las galerías y próximo a la corteza.




Pupa de Cerambyx (imagen dela red)

Los cerámbidos cumplen una importante función en el equilibrio de la naturaleza. En bosques y dehesas ataca a los individuos viejos o enfermos, completan el proceso hongos e insectos que colonizan las galerías para acelerar la descomposición de los viejos árboles, que formaran parte de la tierra y darán paso y espacio a los jóvenes. Cumple pues un importante papel en la regeneración de la masa arbórea.

El problema  viene planteando cuando ese equilibrio se altera profundamente.

Desde mitad del pasado siglo, la dehesa está sufriendo una profunda alteración, se han arrancado millones de encinas y alcornoques, enormes extensiones adehesadas han sido transformadas o eliminadas..La tasa de reposición de arbolado es raquítica y va y viene al pairo de subvenciones (subvenciones europeas, claro está, porque tanto al estado español como a sus autonomías la salud de las dehesas bien parece importarles un pito para plantear un política valiente de inversión, inversión poco lucida porque es a largo plazo y el largo plazo y el voto son incompatibles). Otro peliagudo problema que padece la dehesa es la sobreexplotación,  ganadera, agrícola y forestal, que agota tanto al suelo como al arbolado, haciéndola más vulnerable y asequible a criaturas como los cerámbidos.

Tenemos pues una ingente masa de árboles susceptibles de ser atacados por el escarabajo, su despensa se multiplica y ellos con ella.

Soluciones. El Cerambyx tiene sus enemigos naturales que se encargan de tener su población a raya. El pájaro carpintero, rapaces nocturnas, erizos y zorros. A su vez esta escuadrilla sanitaria se ha visto mermada sustancialmente por la acción humana. Solo el zorro en función de su dieta omnívora carece de problemas de subsistencia hoy por hoy.

Irónicamente, el Cerambyx se muestra inmune al veneno de los insecticidas, no así otros insectros que erróneamente pagan el pato del escarabajo y que pueden ser colaboradores del equilibrio natural de las dehesas.

Recapitulando tenemos por un lado los perdedores; arbolado débil, depredadores esquilmados, dehesas debilitadas... Y un ganador involuntario de todo este desaguisado; el Cerambyx.

Y en el caso que tratamos dos vencedores iguales pero diferentes.


Desde el principio hemos hablado de dos tipos distintos, Cerambyx welensii y Cerambyx cerdo, distintos pero de aspecto muy semejante, de hecho solo los expertos son capaces de distinguir uno del otro. 

Para añadir complicación a la historia, el Cerambyx cerdo está estríctamente protegido por el convenio de Berna de 1979, que fue ratificado por el estado español el 13 de mayo de 1986. 

Tenemos dos circunstancias a tener en cuenta para la tardía solución del problema, por una parte considerar que en las dehesas extremeñas, parte de las andaluzas y salmantinas el escarabajo que pululaba a sus anchas era el "cerdo", cuando en realidad, según estudios recientísimos (2008) era el welensii. Una confusión que no deja de asombrar, por lo menos a mi.

A partir de 2009, comprobado que el enemigo a batir ya no estaba protegido, se ensayan distintas fórmulas para frenar el avance del  welensii y la más eficaz es la más sencilla y barata. 



El "taladro", así se conoce al escarabajo en el campo, se caza de la siguiente e ingeniosa manera. 

Una botella de 5 litros de agua, una vez vacía, se corta a un 75% de su altura, la parte superior, invertida se mete en la inferior que rellenaremos con alguno de estos compuestos:

1º Melón piel de sapo y agua con ácido cítrico (limón por ejemplo). El melón entero se tritura. SE añade igual volumen de agua y un 5% de ácido cítrico.

2º Vino común, azúcar, agua y sal común- Un litro de vino, 300 gramos de azúcar, se deja reposar 48 horas a temperatura ambiente. Al cabo de ese tiempo le añadimos 300 gramos de sal común y 1 litro de agua.

3º Cerveza común, azúcar, agua y sal común. Para un litro de cerveza se toman 300 gramos de azúcar. Dejamos reposar 48 horas a temperatura ambiente, después añadimos los 300 gramos de sal común y 1 litro de agua.

La botella la sujetaremos al tronco (con una cinta de embalar por ejemplo) próxima a la parte superior del árbol, y el insecto atraído por estos combinados se cuela en la botella y no puede salir.


Botella trampa (Foto P.Iglesias)






Imágenes de escarabajos atrapados con la trampa (Foto P. Iglesias)


Dos imágenes de una vieja tronca con las galería del Cerambyx (Foto P. Iglesias)

Cuando el escarabajo sale del tronco deja este rastro de serrín (Foto P. Iglesias)


Estado de un tronco herido por el taladro (Cerambyx welensii) (Foto P. Iglesias)





video


Vídeo del tronco de un alcornoque que murió por la acción del Cerambyx  y que tomé hace tres años en las Villuercas (Cáceres)

miércoles, 23 de julio de 2014

El Árbol de los Chupetes


Esta entrada va en recuerdo de las madres, la mejor la mía está claro. Luego para todas aquellas que lucharon, luchan y lucharán por dar lo mejor que tienen a sus hijos.


Foto de la red.

Cuenta la leyenda urbana que circula por la red, que hará uno 30 años en el parque de Skansen, Estocolmo (Suecia), a unos jardineros se le ocurrió la idea de colgar los chupetes que se encontraban en un árbol. 

De aquel hecho fortuito ha nacido El Árbol de los Chupetes. La utilización de este recurso para que los niños dejen de buen grado su chupete, tuvo que ser una madre, o como mucho de alguna "tita" imaginativa, la que viera la oportunidad de resolver el a veces dramático, adiós al chupete.


Foto del parte de Skansen, tomada de la red.

Ya fuera el hada de los chupetes, el duende de los árboles, o las ardillas invisibles, buenos eran para quedarse con el chupete del niño, que además, podría visitarlo hasta que poco a poco se olvidara definitivamente de él.



Foto de la red.

Foto de la red.



Foto de la red.


En España son varias ciudades (Sevilla, Ávila, Badajoz, ) las que han adoptado la idea dedicando un árbol de alguno de sus parques a este bonito fin.


Foto de la red.




Foto de la red.



Foto de la red.



Foto de la red.


Aquí les presento el Árbol de los Chupetes del Parque de Castelar en Badajoz, que se inauguró en abril de este año. Actualmente son ya varias docenas  de chupetes las que cuelgan de sus ramas.

Foto P. Iglesias

Es una costumbre entrañable a la que los padres deberían añadir alguna palabra de elogio y reflexión hacia ese Espíritu de Árbol que se deja enlazar chupetes entre sonrisas y lágrimas. 



Foto P. Iglesias

El ayuntamiento ha construido una tarima o plataforma vallada que a la vez q protege al árbol facilita el acceso al mismo de los niños.


Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesia

Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesias

El Árbol de los Chupetes desde distintos puntos.

Foto P. Iglesias



Foto P. Iglesias


Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesias

Foto P.Iglesias

Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesias

Foto P. Iglesias



Cualquier árbol puede prestar ese servicio a padres e hijos, en esta ocasión han elegido al Photinia Serratifolia. 

Debe este arbusto que puede llegar a convertirse en árbol, el nombre de Fotinia  al brillo de sus hojas. 

Originario de Asa, es usado en exclusiva en jardinería por la belleza de sus flores y de sus hojas que cambian de color a lo largo de su vida.

En función  del cuidado que recibe puede pasar de arbusto a un árbol que llega a alcanzar los 8 metros de altura, el nuestro puede medir algo más de dos metros.

Las Photinias se introdujeron en Europa a principios del siglo XIX.

Foto P. Iglesias



El protagonista de hoy espera ofrecernos este novedoso servicio durante  muchas generaciones de nuestro niños.
Foto P. Iglesias


domingo, 20 de julio de 2014

La madera que nos despide.



   Los agradecimientos hacia los árboles, son realmente inabarcables, hoy vamos a tocar un tema ineludible pero tabú. En esta cultura en la que me ha tocado educarme, existen muchos temas intocables, proscritos y relegados al silencio. Uno de ellos es la muerte.

   De la vida hablamos y hablamos, sin pudor y muchas veces sin conciencia verdadera del milagro que supone cada respiración sana que hacemos. Sin embargo si hablas de la muerte puede ser que te miren con recelo, con miedo, con suspicacia. Incluso a veces se puede interpretar como un asunto morboso, del que hay que pasar de puntillas y rápidamente. Cuestión delicada, que puede herir sensibilidades, creencias, justicias y venganzas.

 Y sin embargo, nuestra actitud y nuestras razones importan poco, si algo hay seguro en la vida es la muerte, ya nos pongamos mansos o fieros; aquí no se queda nadie.

   Tal vez por haberme criado en contacto con la naturaleza vi con naturalidad que los seres que yo quería se iban para no volver.

   Bien entendido: naturalidad no implica falta de dolor en lo absoluto, ni tampoco morbosidad, naturalidad significa que lo veo como algo que forma parte de la vida, con independencia de mis sentimientos.

   El  propósito para tratar la muerte se limita al hecho de dejar patente el papel que los árboles juegan a nuestro favor a pesar de que nos mostremos sordos y ciegos a su generosidad..

     Con su mansedumbre, la madera y por ende los árboles, han ayudado a esos ritos que desde los albores de los tiempos los hombres llevan a cabo para despedir a sus seres más queridos.



     El primer combustible utilizado para incinerar fue y sigue siendo en muchos casos y culturas; la madera.






Al lado de esta forma de transportar nuestros cuerpos a otros misteriosos lugares, está la inhumación, palabra latina que tiene un significado para mi, conmovedor, "in" que singnifa en, y "humus" que significa tierra. Es decir en tierra, por eso utilizamos el verbo enterrar. 

No se sabe a ciencia cierta, o al menos, yo no tengo constancia fidedigna de ello, que las primeras inhumaciones se hicieran con cajas  madera, y sí en vasija de barro o cincelando hueco con perfil humano en enormes piedras (tumbas antropomorfa)



https://www.youtube.com/watch?v=WlIHhoSUukQ


Les dejo un link de una hermosa canción que evoca el rito precolombino, de guardar al difunto en una vasija de barro. 



Tanto al barro como a la piedra, en el rito de inhumación, se impuso la versátil madera.

Sarcófagos, féretros, urnas, ataúdes... todas esta palabras definen a una caja de madera que contine un difunto.

Y todos ellos confeccionados en madera que, en función de la capa social y capacidad económica de la familia del difunto, pueden ser más o menos costosa. Me resisto a utilizar en esta materia, la palabra "madera noble" porque todos nos igualamos ante la muerte y todos los árboles son, esencialmente, nobles.



Álamo

Caoba




Cedro






Pino



Roble



Son entre otros muchos, los nobles espíritus arbóreos  que ceden sus maderas para guardarnos en un desconocido sueño.

Muy lentamente, pero que muy lentamente, la clara inteligencia humana se va dando cuenta que la Tierra tiene "numerus clausus", es decir que tiene límites. Se sacrifican demasiados árboles para este fin sin que se repongan en la misma cantidad. 

Lo ataúdes biodegradables y la combustión por gas, pretenden ser una alternativa sostenible al problema medio ambiental provocado.

Con el tiempo veremos si las nuevas tendencias son capaces de aliviar la presión que siguen sufriendo los árboles a costa nuestra.

Existen otras formas de hacernos desaparecer, pero me ciño a estas dos por ser las más populares y conocidas a lo largo de la historia y las que precisan la colaboración ineludible de la madera.