lunes, 9 de enero de 2012

LA HIGUERA



                                              
Imagen de la red.
Hoja Primera

De día escoltaban la noria de La Huerta, daban sombra a la mula cuando, vendados sus ojos, giraba cadenciosamente llenando y vaciando los cangilones para sacar agua del pozo. De noche se convertían en gigantes negros, inmensos y amenazadores que protegían sabe dios a qué y a quién... o al menos, eso es lo que a mi me parecía.

Eran tres higueras.

La Huerta era un cuadrado casi perfecto de 16 hectáreas. Sus lados orientados al Norte y Oeste tenían higueras sembradas a cierta distancia unas de otras, la primera del Oeste ya limitando con el Sur y con la carretera de Madrid era la higuera de "la gente", mi abuelo Frasco la sembró cerca de la carretera para que las personas que decidieran tomar lo que no es suyo, al menos no destrozara en demasía lo sembrado.

Las higueras de mi casa (por mi casa entendemos tanto el edificio como la huerta, para mí eran lo mismo) que sembró mi abuelo Frasco tenían un porte y tamaño que jamás he vuelto a ver, desde luego eran más alta que el tejado de la casa y de la vaquería.

Los troncos eran del color de la ceniza del brasero de picón, anchos y asequibles para gatearlos y subirme a las ramas superiores, igualmente anchas donde me apostaba sigilosa y cómodamente para observar todo lo que pasaba alrededor, ganando con una perspectiva de pájaro. Ésta idílica situación solía terminar bruscamente con los asustados gritos de mi madre ordenándome que bajara inmediatemente de lugar tan peligroso. Las madres tienen unas ideas incomprensibles del peligro a los ojos de una niña.


Los seguros y bajos troncos de las higueras me servía de colgadero para intentar estirarme y ser más alta. Me parece que no lo logré, pero mis brazos son algo largos, no se si tendrá algo que ver.

Mi padre me ponía columpios en una de las higueras de la noria y me pasaba las horas muertas intentando llegar con la punta de los pies a la rama más alta. Otras veces intentaba columpiarme cabeza abajo, logrando en una ocasión caerme y hacerme una pitera en la cabeza. Lo que para mí fue una proeza singular, para mi madre fue uno de los sustos más morrocotudos que le dí de pequeña.
Las higueras de mi casa daban dos tipos de higos, los de primero de verano eran gordisimos. Yo ayudaba a cogerlos bien a mano o con una caña muy larga en cuyo extremo mi padre ató una lata larga de mortadela que cortaba limpiamente, llegando a contener tres hermosos higos que bajaba con cuidado y los ponía en una caja forrada con las hojas de la higuera. Y los de último de verano que eran muy chiquininos y que mi padre secaba para hacer casamientos. (o eso me parecía a mí, aunque según parece servían de alimento al ganado que papá tenía en la Huerta)

Aprendí a recolectarlos evitando mancharme con la leche de la higuera, que era muy pegagosa, amarga y de fuerte olor a higuera. Sí porque los higos, las hojas, el tronco olían a higuera, pero la leche olía muchisimo más, digamos que la leche era el perfume de higuera y los otros agua de colonia de higuera nada más.

El tronco de la higuera no era de los más interesantes, apenas tenían grietas ni oquedades y salvo contemplar las escasas hormigas que subían y bajaban poca historia sacaba yo.

Hoja Segunda - "Ficus Carica"

Originaria de Asia Sudoccidental, crece en torno al Meditarráneo y en otras regiones del mundo como la costa central del Perú. Tiene flores invisibles de color amarillo que encontraremos dentro de los receptáculos que se convertirán en higo.

Es un árbol o arbusto de pequeño porte, entre 3 y 10 m. De hoja caduca y grande 12 a 25 cm. Nada exigente en cuanto a terrenos y de crecimiento lento.


Hoja de Higuera

Produce un látex irritante y sólo algunas variedades producen dos cosechas al año. Hay higos blancos, higos reina, higos negros, higos morados, higos verdes, brevas... en definitiva, unas 600 variedades de higos.

Si bien por indiscutible evidencia, se comienza a situar el cultivo del higo en Egipto sobre el 4.500 a.d.C, recientes hayazgos retroceden el mismo al 10.000 a.d.C y al Valle del Jordán. Si ésto último tomara postulado definitivo para historiadores, resultaría que el cultivo del higo podría anteceder a la domesticación de trigo o cebada.

En el Génesis (3,7) Adán y Eva se cubren, una vez comieron del fruto del "árbol de la ciencia del bien y del mal", con hojas de higuera. También en la Biblia aparece la higuera como uno de los árboles de la Tierra Prometida.

De la palabra Sicono (higo) toman el nombre los Sicofantes, grupo místico de la Grecia Clásica que significa literalmente "los reveladores del higo". Dirigían los cultos agrarios de la fecundidad de la tierra. El cultivo del higo adquirió valor simbólico y económico llegando incluso al contrabando del mismo. Platón la tuvo como fruta favorita por lo que llegó a considerarse como la fruta de los filósofos.

En la Roma antigua lo veneraban como a un árbol sagrado, porque en su mito fundacional Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba Luperca bajo una higuera. Igualmente en Roma era costumbre intercambiar higos como regalo. Los higos fueron empleados en ritos báquicos, en honor del dios Bacco.

Buda recibió la iluminación bajo una higuera, el árbol del bien y del mal en la religión budista.

No tiene nada de extraño conociendo lo que antecede que el higo fuera símbolo de fertilidad y de sabiduria.

Higuera como toponimio. En la provincia dónde yo vivo, Badajoz, hay varios pueblos que contienen Higuera en su nombre: Higuera de Vargas, Higuera de LLerena, Higuera la Real, Higuera de la Serena. Hablando de toponimios, en Bolivia exite un pueblito que se llama La Higuera...
                                   Hoja Caída

La Higuera (Bolivia) 9 de Octubre de 1.967, Ernesto Che Guevara es sacado de las escuelas del pueblo dónde lo tenían prisionero, el agente de la CIA quiere hacerse una foto con él. Ese mismo día terminó su vida y comenzó su mito. Vemos al Che, en en el lugar conocido como el Cercado de la Higuera. Es una imagen que angustia. Dos rostros que  dicen y  hacen pensar mucho.

Fotografía encontrada en Internet

                                                      oooOooo
Hoja tercera.

Las hermosisimas higueras de mi niñez ya no existen, se arrancaron y en su sitio se plantaron torres de pisos-nichos. Unas tierras feraces, aluviales que fueron removidas sin miramientos para construir lo que hoy son los sótanos para los coches de los dueños de esos pisos. Señalo que a escasa distancia están las rañas, terrenos de secano y por tanto de rentabilidad agrícola más baja.

Hoy los higos, al menos en el entorno en que yo me muevo han perdido en gran medida su simbología y su importancia.

Se sigue consumiendo como fruta del tiempo aunque no es muy popular ya que, por su riqueza nutritiva tiene fama de engordar (vox populi). En nuestra contradictoria sociedad se pueden consumir a diestro y siniestro boyería industrial con un montón de ingredientes inescrutables y despreciar olímpicamente un joya de la naturaleza como es el higo.

Afortunadamente un árbol tan recio, de historia tan extensa vende cara su agonía y revive dulcemente en forma de bombón.

paladaresdeorigen.com

Almoharín, un pueblo de la comarca de Montánchez (Cáceres), ha sabido sacar al higo un nuevo y exquisito valor.


El higo seco es bañado en chocolate, algunos además se les añade licor. Éste es el resultado.

artesagourmet.com

9 comentarios:

  1. Hola Paloma, oye no sabia tantas cosas de los higos ehh, yo de pequeño tambien recogia los higos con una caña, jajajajaj, me ha gustado mucho toda esa informacion y el higo ese de chocolate debe estar de muerte, un saludo
    Pedro

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  2. Efectivamente, está muy rico el bombón. Y eso es lo que yo pretendo aprender y compartir conocimiento para tomar conciencia de lo importante que son los árboles para nosotros. Gracias Pedro, como siempre eres muy amable.

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  3. Hola, Paloma.

    He leído la pequeña biografía que hay aquí de la higuera. Me ha gustado mucho su forma de describirla. Sí, a mí también me gustan mucho los higos. Hay algunos que, cuando están en sazón, son pura miel.

    ¿Y cómo no acordarse uno de la cesta de higos que le dieron a Cleopatra, donde estaba escondido el vil veneno que acabó con su vida?

    Por eso creo que en todo hay su lado bueno, y su lado malo. Pero los higos no fueron los culpables de la muerte de la genial egipcia, sino el que puso la víbora entre ellos.

    Molts petons per a la meua Pubilleta maca de Badajoz. Cuidat molt.

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  4. Moltes gracies pel seu comentari.

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  5. Hola Paloma, me ha gustado mucho tu artículo sobre la higuera, los distintos enfoques y sobre todo la parte digamos más literaria del principio, es muy evocadora.

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    1. Gracias McSouse, ciertamente es evocadora porque relata mi niñez, que fue fundamentalmente feliz y parte de esa felicidad me vino de los árboles.

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  6. Hola Paloma, muy interesante lo que comentas sobre las higueras; tengo una de la variedad "uñigal" en casa, ¡que esta enorme!. No da brevas y los higos oscuros son muy tardíos, pues no podemos disfrutar de ellos hasta primeros de agosto, pero a cambio cuando ya no quedan en el resto de especies allá por el mes de octubre, aún podemos saborearlos en casa. Paradójicamente algunos otoños se le cae toda la hoja y quedan algunos higos que parecen colgar como adornos navideños, me impresionan como sus raíces recorren varios metros de tierra buscando el pozo de agua. Sin duda un árbol especialmente "apetecible" para diferentes especies de aves con las cuales comparto sus frutos. Un saludo desde la tierra de las grullas

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  7. Buenas Manolo, anoto la variedad "uñigal" para curiosear sobre ella. Está muy bien compartir la fruta con los pájaros, porque a ellos pertenece una parte de la producción. Acepto tus saludos grulleros.

    Y aunque sea salirse del guión. Si éstos días sales al campo verás la cantidad de amigos alados que nos visitan, debido a la ola de frío que se avecina, ojala tengan una buena estancia entre nosotros.

    Muchas gracias.

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